Copyright y DRM ::

Los asuntos del copyright son muy delicados en el entorno digital y el mundo conectado de hoy. Tratar de bloquear archivos o discos supone el desarrollo de una tecnología muy costosa, que al cabo de 2 días de estar en la calle queda totalmente inutilizada por parte de algún programador adolescente. Las protecciones de los DVD, por ejemplo, duraron un suspiro.

En el caso de los contenidos digitales distribuídos por la red, estas protecciones se crean con un sistema conocido como DRM (Digital Rights Management – Gestión de Derechos Digitales).

Capitan Copyright 2

Los libros electrónicos se pueden proteger con DRM de distintas formas. Los PDF de Adobe o los archivos Mobipocket, por ejemplo, pueden protegerse con DRM. Kindle, es un formato exclusivo de Mobipocket con DRM para el lector del mismo nombre.

En la industria musical la protección con DRM ha sido un completo fracaso. A Sony le ha costado multas millonarias el bloqueo de CDs, y en Internet, se ha demostrado que todas esas barreras son incapaces de cumplir su propósito, y por contra, suponen problemas de compatibilidad y muchas incomodidades a los usuarios que adquieren los contenidos legalmente.

El blog de Enrique Dans recoje esta declaración:

El copyright ha perdido su razón de ser: la de promover el aprendizaje y la creación de nuevos trabajos. En lugar de eso, sus principales funciones hoy son preservar modelos de negocio fallidos, suprimir nuevos modelos y tecnologías, y obtener, siempre que sea posible, beneficios desproporcionados e injustificados de actividades que no solo no causan daño alguno, sino que son incluso beneficiosas para los propietarios del copyright. Como en Humpty Dumpty, las leyes de copyright ya no tienen arreglo posible.

Son palabras nada menos que de William Patry, Senior Copyright Counsel de Google.

Apple lanzó su tienda online con las canciones protegidas con DRM. ¿Esto supuso algún freno a la “piratería”? En absoluto. Tanto es así, que Steve Jobs, CEO de Apple, publicó una carta abierta donde instaba a las productoras a eliminar el DRM de las canciones que servía iTunes. Al final todas las productoras han eliminado el DRM.

La mejor arma contra las descargas ilegales es una buena oferta de contenidos, en un punto conocido y accesible, y sobretodo, con una experiencia de usuario agradable.

Apple ha triunfado vendiendo millones y millones de canciones utilizando esta fórmula, ya que son muchos los usuarios que optan por el pago cuando se les ofrece una plataforma cómoda y adecuada para ese mercado. iPhone está repitiendo el mismo éxito.

Como ejemplo curioso, Eliza Block está ganando 2.000 dólares por día con una aplicación que no es más que un crucigrama para iPhone (2Across).

Si la mayoría de bestsellers, que sólo han aparecido en papel, están en redes P2P ¿qué va a impedir que los libros digitales, aún con DRM, acaben también en esas redes? Nada. Lo que no han podido impedir los gigantes de la música y el cine, no lo podrán impedir tampoco los editores.

Lo que sí es posible es crear una plataforma adecuada para este mercado. Ofrecer comodidades y garantías al lector. Fidelizar y cuidar al cliente puede ser el único garante para un modelo de negocio digital, protegiendo tanto la inversión de los editores como a los lectores.

En este artículo de Teleread destacan cómo Kindle, por ejemplo, con o sin DRM, está resultando un éxito en su modelo de acceso a contenidos: una persona que tenga un Kindle puede comprar un libro digital cómoda y fácilmente desde el mismo Kindle. Sin ordenadores, cables, formatos de archivo ni nada más. Según Paul Bilba, autor del artículo, Amazon, como Apple, está haciendo las cosas correctamente, mientras Sony y otros están desarrollando un modelo demasiado complicado para el usuario.

Sea como fuere existe en la red un intenso debate sobre el copyright y el DRM, sobre las dificultades de proteger los contenidos y sobre la cuestión de si tiene o no alguna utilidad invertir en dicha protección.

Probablemente la mejor inversión que puede realizar un editor es la de ofrecer contenidos al usuario. Dejarle “probar” sus libros, ir más allá y ofrecer tanto como pueda a su alrededor, abrirse a la conversación, y utilizar todos los mecanismos de la red en su favor.

Mientras, sigue el debate.


Publicado por Alberto Cano - 07/08/08

Etiquetas,

Sin comentarios

Radar del sector

síguenos en twitter: @soybits

Para seguirnos


Volver arriba

Contacto · Consultoría y soluciones