El Libro y la Lectura a debate (AGE) ::

Publicado el 17/11/09

El pasado 12 y 13 de noviembre tuve el placer de asistir al VI Simposio del Libro y la Lectura organizado por la Asociación Galega de Editores (AGE) y el Consello da Cultura Gallega.

Aprovecho antes este espacio para agradecer a los organizadores su invitación a participar en la mesa redonda “Libros, dispositivos y seguridad”, la oportunidad de pasear por un lugar tan emblemático como Santiago y el magnífico trato recibido en todo momento.

fotografía del evento

Las conclusiones del Simposio ya están publicadas en su web, así que aprovecharé la coyuntura para repasar algunos puntos de lo que se habló en los dos días, considerando que son los mismos temas que se van comentando en distintos eventos, como la inminente Feria del Libro Digital.

Uno de los temas más comentados en varias ponencias fue el relativo al formato del libro digital, así que comenzaré por ahí.

Hace unos dos años, en septiembre de 2007, el IDPF lanzó el estándar EPUB, basado en el anterior formato Open Ebook.

logos epub

La situación por entonces era muy caótica, existían múltiples formatos de libro digital (encontré una lista de unos 20 formatos) y sobre todo se temía una guerra de formatos a lo “Beta – VHS” entre Sony y Amazon. Entonces Sony llevaba un tiempo apostando por el libro digital con su dispositivo Sony Reader, y Amazon acababa de lanzar su flamante Kindle.

Estos dos años el IDPF, que representa los intereses de todo el sector (editoriales, fabricantes de dispositivos, desarrolladores de software, etc) ha trabajado a fondo para implantar un formato estándar que resulta imprescindible para la evolución del mercado.

En mayo de 2008 la AAP publicó una carta dando el apoyo oficial de los principales editores norteamericanos al formato EPUB, y este año, como hemos visto en numerosas noticias de Soybits, todos (salvo Amazon) se han volcado en dar soporte al EPUB.

Sony abandonó definitivamente su formato propietario y actualizó su gama de lectores para leer EPUB de forma nativa. Google lanzó más de un millón y medio de libros en EPUB. Los dispositivos antiguos, en muchos casos, han actulizado su firmware y los nuevos leen EPUB de forma nativa.

Así que, en esencia, los editores ya no deben preocuparse en absoluto por el formato que usarán en sus libros. El formato estándar y predominante es el EPUB, y crear un Mobipocket (que sirve principalmente para publicar en Amazon) no supone mayor problema, ya que tienen prácticamente la misma base. Es por ello que servicios de digitalización como los de Soybits ofrecen ambos formatos: primero creamos los XML, luego “empaquetamos” en un formato u otro.

Pero en realidad la cuestión del formato no acaba aquí. Los contenidos se han creado de una forma determinada condicionada por los límites del libro impreso. El escenario digital rompe esos límites y ofrece nuevas posibilidades a determinado tipo de contenidos.

¿Ejemplos? No se trata sólo de los diccionarios y enciclopedias. Las recetas de cocina son un ejemplo interesante. Los clásicos libros de recetas están dando lugar a espacios donde se publican y comparten recetas personales, y se accede a ellas desde dispositivos táctiles diseñados para la cocina, con servicios que, curiosamente, a veces cierran el círculo con la posibilidad de crear tu propio libro de cocina vía impresión bajo demanda para tus seres queridos.

Más: recientemente hablamos en Soybits de Roorky, empresa india que ha lanzado el formato IPUB orientado a libros de programación. Utilizando su propio software de lectura, podemos consultar el libro y ejecutar porciones de código en una consola integrada.

¿Y las guías de viaje? La realidad aumentada avanza hacia la obtención de datos actualizados al instante en cualquier lugar, aportados en ocasiones por los propios usuarios. El uso de tecnologías ya implantadas como las cámaras en el móvil y el GPS, y el desarrollo de aplicaciones y mash ups están abriendo nuevos caminos con mucho por explorar.

También cambia la forma de comprar esos contenidos. Algunas serán servicios que pagaremos sólo durante el tiempo de acceso desde el móvil, y otros quizá gratuitos financiados con publicidad (capas de datos turísticos y restaurantes superpuestos a la información histórica, a saber).

En resumen, la digitalización de libros es sólo una parte de la transformación de los contenidos y la divergencia de medios.

drm

Otro tema recurrido y discutido ha sido el DRM. Unos lo declaraban imprescindible y otros lo condenábamos por inútil. La realidad es que el DRM supone una barrera para el usuario que compra los libros al editor o al librero, y no representa ningún obstáculo para quien quiera distribuir ese contenido en otros canales, como las temidas redes de intercambio.

Denis Zwirn, de Numilog, estuvo acertado al recordarnos que la mayor parte de contenidos que circula por esas redes se “piratea” escaneando el libro impreso, como ya advertimos en el experimento barbarroja.

Por otra parte me pareció interesante recordar que muchos usuarios se han quedado “tirados” al comprar libros Mobipocket con DRM que ahora no pueden leer en casi ningún sitio, tema que comentamos más ampliamente en Las primeras víctimas del DRM.

El DRM es en esencia un negocio basado en la explotación del miedo del editor. Adobe ha conseguido implantar su modelo de DRM para el EPUB, y cada venta de un EPUB con DRM en el mundo genera una comisión para la compañía, lo que por otra parte encarece el precio del libro sin ofrecer una seguridad real.

Lo más probable, como apuntaba Javier Celaya, es que el DRM deje de ser un problema en la medida que los contenidos se están trasladando a la famosa nube. Dejará de ser una preocupación porque ya no hablaremos de descargas, sino de acceso a un contenido que no se sabe bien dónde está ni qué formato tiene. Cosa que llevará a replantearnos el concepto de propiedad.

Eso sí, Luís Collado de Google comentó que los libros de Google Editions, esos que sólo están en la nube, podrán descargarse “en el formato que prevalezca en ese momento” si un editor los retira un día del sistema. Es decir, que Google tendría que quitar los libros del editor en su servicio, pero el usuario podría “llevárselos” porque en su momento ya pagó por acceder a ese contenido.

En cualquier caso el mayor peligro que tiene un editor no es que le copien o no los libros, que tenga un candado o cinco. Técnicamente no hay DRM que valga en ese sentido. El auténtico problema es no estar ahí. Porque si no ofreces lo que la gente quiere consumir, acabarán buscándolo en otros canales, como ya ha sucedido en otros casos.

irex dr800

Los dispositivos, por cierto, muy protagonistas del cartel, se situaron como “un elemento más del ecosistema” sin mayor importancia. Todos coincidieron en quitarles el papel dominante que en ocasiones les otorgamos (quizá por ser la imagen simbólica del cambio) y advertir que lo importante son los contenidos, y que estos serán accesibles desde varios terminales (incluso por parte de un mismo lector con un mismo libro) como los smartphones, tabletas, booklets, netbooks, ordenadores y otras pantallas.

Ignacio Latasa de Leer-e, desplegó una buena gama de eReaders de tinta electrónica, que estamos viendo progresar a un ritmo vertiginoso. Aunque sobre a las mejoras de los dispositivos de tinta electrónica en particular hablamos recientemente en el ebook llega al mercado de masas.

2010 comenzará con dispositivos de doble pantalla y netbooks duales (LCD+tinta electrónica) y un incremento de lectores móviles (iPhone, Android) gracias al crecimiento de los smartphones en el mercado.

aldiko

El cierre del simposio fue una interesante conferencia de Joaquín Rodríguez, que puso el acento ecológico al debate. La industria editorial en general es una de las más contaminantes, la cuarta en emisiones de CO2, responsable de pérdida de masa forestal incluídos bosques vírgenes así como de vertidos tóxicos y otros atentados contra el medio ambiente.

Si bien el libro digital no es 100% ecológico (los dispositivos electrónicos también son contaminantes y se consume energía) sí supondrá una gran alivio al medioambiente la transición hacia sistemas de distribución digital y la reducción de tiradas sin sentido con el auge de la impresión bajo demanda (POD)…

El debate continúa en la Feria del libro digital.


Publicado por Alberto Cano - 17/11/09

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