El reto de vender contenidos ::

Publicado el 21/09/09

Via The New Blog Times leemos un interesante artículo donde Paul Graham nos invita a reflexionar sobre el nuevo reto que presenta Internet: la venta de contenidos.

Internet es, sin duda alguna, el gran centro de contenidos y la forma más eficiente de transmitirlos. Sin embargo, aunque presuponemos que editores de libros, música o cine se han dedicado siempre al negocio de la venta de contenidos, según Graham esto no es del todo exacto.

¿Se vende al mismo precio un libro en tapa dura que un bolsillo? ¿No es acaso el mismo contenido? En realidad estamos más acostumbrados a definir un precio por el formato que por el contenido. Y esto presenta un problema, porque el formato, el objeto, se ha desvanecido, y no sabemos cómo vender lo que supuestamente estábamos vendiendo, los contenidos.

Forma parte del debate del precio del libro digital. Si el año pasado la pregunta más habitual del sector giraba en torno al formato de archivo, ahora la que más se repite es ¿y a qué precio lo vendo? Y a menudo se intenta ajustarlo en proporción al libro de papel, cuando responden a cálculos totalmente distintos.

Obviamente sólo el editor puede calcular su precio y su propuesta de valor considerando las reacciones del mercado a las nuevas propuestas. Pero quien más peso tiene hoy en este asunto es Amazon.

Controlar el canal facilita vender el soporte y definir el precio. Amazon no se esconde marcando el precio del libro Kindle por debajo de los 10$ aún a costa de perder dinero temporalmente. Empresas como Amazon y Google trabajan a largo plazo.

Por otra parte, hoy no todo debe pasar necesariamente por el editor. Tal y como apuntaba Mike Shatzkin en una charla que comentamos recientemente, un autor se puede encontrar con la realidad de obtener el mismo beneficio vendiendo directamente su libro en Scribd con un PVP de 1,20$ que dejándolo en manos de un editor que marque un PVP de 15$.

Graham no ofrece la solución al dilema de cómo producir beneficios cuando el contenido se digitaliza y el formato deja de ser relevante. Será diferente para cada caso. Pero también da por hecho que desaparecerán algunos actores de la industria y aparecerán otros nuevos, como de hecho hemos ido viendo estos años. La irrupción de nuevas tecnologías siempre supone la desaparición de otras.

Será interesante ver cómo evoluciona la industria si un gigante como Amazon consigue colocarse en Europa. ¿Cuál sería el papel de los editores locales para un producto que no requiere impresión, distribución, almacenaje y transporte? ¿Se plantearán algunos autores o editores norteamericanos un lanzamiento global sin ceder derechos? Comercializar un libro de papel es una tarea compleja, pero subir un archivo a Amazon ya no lo es tanto.

Graham nos deja un aviso:

Cuando veas algo que utiliza una nueva tecnología como ventaja para dar al público algo que quiere y no podía tener antes, probablemente estás viendo un ganador. Y cuando veas alguien que reacciona a la nueva tecnología intentando preservar sus antiguas fuentes de ingresos, probablemente estés viendo un perdedor.

Google lanzó Gmail hace ya 5 años con una idea en mente: crear una llave de acceso personal a una oferta de servicios digitales que trascendían el ordenador. Desde entonces mucho se ha ido hablando de “la nube”, y han tenido que pasar varios años digitalizando contenidos en masa tras una sonrisa altruista hasta que comenzamos a visualizar con claridad otro modelo de negocio, el de la suscripción o acceso. ¿Qué han estado haciendo los editores estos 5 años? ¿Qué se está haciendo ahora? ¿Qué se puede hacer?

Según Graham el libro físico se vendía en tanto era la única forma de acceder a esa información. Y seguramente aún pasaremos una época de transición donde los contenidos digitales ayuden a vender más copias de papel. ¿Pero cuál será el modelo del futuro?

¿Podrían ser los modelos de contenidos en la nube la salida del sector editorial? A nivel de hardware se perfila un claro camino donde los dispositivos de lectura son esencialmente una forma de acceder al contenido desde cualquier lugar.

Pero para que ese acceso tenga un valor más allá del acceso en sí, ¿no deberán surgir nuevas propuestas que aporten valor al contenido? Tal vez deberíamos ir pensando en esas propuestas mientras digitalizamos, porque nadie parece dispuesto a esperar.


Publicado por Alberto Cano - 21/09/09

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