EPUB: claroscuros del libro digital ::

Publicado el 14/09/09

El formato ePub para el libro digital comienza a imponerse. A priori, es una noticia positiva para todos, pero no esconde, sin embargo, una serie de complicaciones y deficiencias que debemos conocer.

logos epub

Sobre el formato

El ePub es, como ya todo el mundo sabe, un formato estándar para el libro digital. Está basado en estándares XML, lo que supone una garantía para el futuro. Ha sido desarrollado por el IDPF, organización que vela por los intereses de todo el sector impulsando un escenario donde la industria pueda desarrollarse, y adoptado oficialmente por la AAP, la Asociación de Editores de Estados Unidos.

El concepto es sencillo: tener la capacidad de mostrar un texto en cualquier pantalla, independientemente de sus dimensiones y sistema. Y es por ello que el texto fluye como el agua, adaptándose a cualquier medida de pantalla, y permitiendo que sea el usuario quien controle la presentación (tamaño de letra, tipografía, etc según el software empleado).

Es una idea distinta al PDF. Éste es un formato de documento, no de libro, y tiene por objetivo conservar la presentación de un documento en distintas plataformas. En este caso lo que impera es conservar el aspecto de la página, no la legibilidad del texto. Dos conceptos reñidos cuando unas pantallas hacen 3 pulgadas, otras 9 y otras 15, por ejemplo.

Por otra parte, Mobipocket ha sido un formato similar al ePub en concepto, pero con una diferencia muy importante: es un formato propietario, no libre, es de una empresa, hoy Amazon, y es la empresa quien decide qué se puede hacer con ese formato, cuándo y cómo. Esto también está presentando muchos problemas, porque durante años ha sido el formato más empleado pero hoy la tortilla está dando la vuelta creando problemas a los usuarios, a los libreros digitales y a los editores.

Google Book Search stand

Estrategia

Amazon se hizo con Mobipocket porque necesitaba un formato estable y maduro para lanzar Kindle. También necesitaba especialmente una solución en el bloqueo de archivos (DRM) de cara a establecer un ecosistema único donde dispositivo lector y tienda de contenidos son uno solo y nadie más puede entrar en liza.

El ePub es la mejor defensa de los editores frente a Amazon.
Mike Shatzkin

Al ser Amazon la mayor librería del mundo, su posición con Kindle es fuerte, y atacar al gigante cada uno por su cuenta no resulta nada práctico. Es por ello que Sony, uno de los mayores competidores de Amazon, optó hace un tiempo por abrirse al formato ePub, y después por abandonar totalmente su formato propietario en favor del estándar ePub, tanto en sus nuevos lectores como en su tienda.

Los fabricantes de dispositivos también se han puesto al día, y han lanzado actualizaciones de firmware para capacitar a sus dispositivos de leer ePubs, y la mayoría de nuevos modelos están ya orientados a la lectura de ePubs.

Google ha puesto la guinda al convertir más de un millón de libros “sin derechos” a este formato, y a través de distintos tratos comerciales, esos títulos van llegando a las tiendas de Sony, Barnes&Noble o Coolerbooks como contenidos gratuitos, además de estar en Google Books.

Así que hemos visto, en definitiva, un gran giro hacia el estándar, al ePub, en detrimento del Mobipocket y también de otros formatos que nunca acabaron de despegar, formando así un escenario estable para todos donde Amazon/Kindle aparece aislada del resto.

stanza vistas

No es oro todo lo que reluce

Nuestra experiencia en los servicios de digitalización nos ha permitido ver que en la práctica aún existen insuficiencias en los sistemas de lectura, que repercuten en los usuarios, los lectores, y los editores como proveedores de contenidos en un escenario inmaduro.

En efecto, el concepto del ePub es disponer de un único archivo, un único libro, para leerlo en cualquier dispositivo: eReaders, iPhones, móviles, ordenadores… Sin embargo, la realidad que nos encontramos en estos momentos es que la calidad del libro dependerá de dónde se lea.

La buena noticia es que ya tenemos un formato sobre el que trabajar con cierta seguridad. La mala noticia es que nos enfrentamos a una primera ola de lectores (hardware y software) que tienen muchos aspectos por mejorar.

Los problemas que hemos ido encontrando no se deben a carencias del propio formato sino a un software demasiado inmaduro aún, por lo que es de suponer que estos problemas se irán solucionando en las próximas versiones de los programas.

digital editions

Un mismo libro que se ve perfectamente en un Sony Reader, por ejemplo, puede presentar algún fallo en FB Reader, o un pésimo resultado en Stanza.

Hay varias soluciones ya para leer ePubs en distintos sistemas, pero no todas dan el mismo resultado. Curiosamente uno de las más populares, Stanza, es uno de los peores lectores de software, con ineficacia probada.

No hablamos de las limitaciones del hardware. Este irá mejorando rápidamente y no afecta a la lectura. Por ejemplo, una portada o un gráfico podemos verlo en color con el ordenador, y en diferentes escalas de grises según el eReader empleado. Pero no son asuntos relevantes para un libro común.

Sin embargo, los errores de los lectores de software son, en algunos casos, bastante graves. Estos pueden ir desde no poder mostrar una portada a no enlazar con las notas, o a tener errores en el índice de contenidos (algunos ni lo ofrecen), e incluso problemas de interpretación de caracteres.

Probablemente las mejores soluciones en software para escritorio, a día de hoy, son Adobe Digital Editions, Webreader y Azardi. Y una de las peores, el mencionado Stanza. Logró una gran popularidad por ser de las primeras soluciones para iPhone y también para poder leer Mobipockets en un Mac (plataforma olvidada siempre por ese formato). Y es una buena herramienta en muchos sentidos, pero presenta aún carencias más propias de una beta, especialmente en sus ediciones de escritorio.

En definitiva, hemos avanzado en tener un formato estandarizado para el libro digital que nos permite comprar donde queramos y leer donde escojamos, pero no todas las soluciones de lectura ofrecerán la misma calidad, y muchas de ellas están aún por debajo de lo mínimamente exigible. Sin embargo no es extraño que esto ocurra cuando aún no tenemos ni un logo oficial para el ePub.

Entonces ¿qué hacer?

Ante este panorama, nuestra recomendación a los editores y otros productores de ePubs es que no intenten adaptar sus archivos a las carencias actuales de un software en constante evolución.

La respuesta que nos parece más acertada y con mayores garantías de futuro es producir nuestros ePubs siguiendo estrictamente las especificaciones del formato definidas por el IDPF y comprobar que validen según dichas especificaciones.

De esta manera sabremos que nuestros ePubs estarán siempre en las mejores condiciones. Y si de momento un ePub no se lee con absoluta corrección en un software determinado, ya se cuidará el productor de este software de ponerse al día si no quiere quedar fuera del mercado.

drm

El conflicto del DRM

En todo este escenario de giro hacia el ePub, los principales afectados son los usuarios que compraron libros bloqueados con un sistema de gestión de derechos de autor (Digital Rights Management o DRM).

La política de Amazon es clara en este sentido. Si un fabricante de hardware quiere incluir soporte para libros Mobipocket con DRM, no puede utilizar ningún otro sistema DRM en el dispositivo.

Ahora que la mayoría de dispositivos se están actualizando para el ePub, y por tanto también para el ePub con DRM, dejan de dar soporte a libros Mobipocket con DRM necesariamente.

Por tanto, los usuarios que compraron libros con DRM en formato mobi ven sus libros reducidos a la nada. La única solución que tienen es quedarse anclados en el pasado, no actualizar sus dispositivos y por tanto no poder entrar en el mercado actual y futuro.

Este tipo de conflictos es una de las razones por las que el uso del DRM está desaconsejado por todos los expertos. Pero ese es otro debate, independiente del formato.

Recordemos sin embargo una cuestión de fondo, que abría este texto. ePub es un formato abierto, estándar y libre, pero deja de serlo cuando se le aplica un DRM. Un ePub con el DRM de Adobe, deja de ser un formato estándar en la práctica, en tanto su funcionamiento está ligado a los servidores de DRM de Adobe.

Muchos usuarios, digamos, avanzados, lo primero que hacen al comprar un libro con DRM, es eliminarle el DRM. Su razonamiento es que pagan por un contenido y no quieren tener molestias a la hora de usarlo y mucho menos, que un día deje de funcionar como estamos viendo que puede ocurrir con el conflicto de Mobipocket y Adobe.

Y esto abre otra cuestión: ¿puede el usuario eliminar el DRM? Es un debate interesante que presenta un dilema: si el responsable del contenido prohibiera eliminar el DRM, se vería legalmente obligado a mantener en funcionamiento a perpetuidad los servidores que lo gestionan, como ya ha apuntado algún abogado.

De momento, para salir de dudas, lo que tenemos es una lista de Adobe para saber qué eReaders soportan hoy ePub con su DRM.

Conclusiones

Hace apenas un año la industria estaba sumida en un mar de dudas. Nadie sabía si despegaría el libro digital o si sería moda pasajera hablar del tema. No había consenso a la hora de apostar por un formato, y se cernía la sombra de ver cada fabricante vendiendo libros en su propia tienda, sólo para sus dispositivos.

Hoy el escenario es muy diferente, y hemos avanzado mucho. Que el libro digital ha venido para quedarse, comienza a resultar obvio. Pero lo más importante es que hay un formato para todos, que ePub ya es sinónimo de libro digital, y está llamado a ser un MP3 del libro por decirlo de algún modo.

El lector tiene la tranquilidad de saber que puede comprar donde quiera, y leer donde le apetezca. Un rato en su eReader de tinta electrónica, en el iPhone en otras ocasiones, en el ordenador en algún momento… Contenido y continente ya no están vinculados, salvo en el caso de Amazon/Kindle, que de momento apuesta por su república independiente.

Y el editor encuentra un escenario más estable, donde puede comenzar a pensar en digitalizar su fondo con garantías. Sin embargo, lectores y editores pasarán por una nueva etapa de transición donde el software empleado para leer será determinante aún en la calidad del libro, siendo en todos los casos un mismo archivo.

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Publicado por Alberto Cano - 14/09/09

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Comentarios [11]

1 Llorenç - 14/09/09 a las 16:39:46

Exelente post, gracias. Por fin alguien me va aclarando las dudas sobre los estándares de los ebooks y los pasos a seguir como editores para no quedarnos atrás.

2 manuti - 14/09/09 a las 23:17:39

como siempre una genial puesta al día de como anda la guerra de formatos de ebooks

3 pavel - 16/09/09 a las 14:34:52

Una cuestión al respecto que todavía no consigo aclarar es la siguiente. Si con el ePUB se desvinculan contenido y continente (eso está claro), ¿hasta qué punto resulta importante para el editor trabajar la hoja de estilos (CSS)?

Otra forma de plantearlo: el ePUB, ¿es “maquetable” en los mismos términos que un PDF?

Gracias (y a seguir así todos).

4 Alberto - 16/09/09 a las 15:53:34

El EPUB no es “maquetable” en el sentido que indicas, ni el libro digital es ni debe ser una “fotocopia” de la edición impresa. Cada uno responde a necesidades diferentes.

Las CSS sí son importantes y determinan el aspecto de los contenidos aunque de forma más abierta, como sucede con las CSS de la web.

Es bien sabido que cada navegador interpreta las hojas de estilo de una web a su manera, algunos pasándose los estándares por donde quería. Con el tiempo esto ha ido mejorando y el control hoy es mayor, o dicho de otro modo las diferencias de interpretación de la información contenida en el código de la web y las CSS son menores.

Con el software de los ebooks es como volver a empezar esa carrera de fondo, y tardaremos un tiempo en llegar a no preocuparnos demasiado del dispositivo o el software empleado para leer un ebook.

5 pavel - 16/09/09 a las 16:39:26

Hola, Alberto. Gracias por tan rápido comentario.

Entiendo que el ePUB en ningún caso debe entenderse como fotocopia de libro impreso (cambia el soporte y el modo de lectura). Lo que me preocupa es meter mucho tiempo en la hoja de estilos CSS siendo que después ésta quedará “modificada totalmente” por el usuario. Lo entrecomillado en esta ocasión es lo que me tiene receloso… ¿Realmente el usuario (y/o el soporte de lectura que emplee) va[n] a tener el poder absoluto (o último) sobre la presentación visual del ePUB? En tal caso, ¿qué importancia debemos darle a la hoja de estilos de nuestro ePUB más allá de que sea completamente válida/coherente según los parámetros establecidos por la W3C?

Gracias.

6 enric - 21/09/09 a las 23:34:39

Efectivamente cada vez hay más indicios que el .epub puede ser y debe ser el estandar para entornos abiertos.
Pero todavía no es el mp3 de los ebooks. El proceso de conversión es demasiado entretenido, los resultados varían según el lector y se escapan pequeños detalles.
La industria todavía no tiene a su disposición las herramientas para que el epub se extienda como una mancha de aceite, como pasó en su día con el mp3. Pero esperemos que este día llegue pronto.

7 Alberto - 22/09/09 a las 07:27:31

Así es, se podría comparar el EPUB con un MP3 en cuanto a su identificación como formato estandarizado, pero no en los aspectos técnicos, desgraciadamente.

Un MP3 es un archivo único que se obtiene simplemente comprimiendo la información de audio y “recortando” buena parte de ella.

Por contra un EPUB es un paquete de archivos más complejo de crear y también de interpretar.

Pero no cabe duda que cada vez tendremos más herramientas capaces de generar EPUB con garantías, y en algún momento será tan sencillo obtener un EPUB de calidad como conseguir un PDF de imprenta.

8 Julieta - 06/10/09 a las 14:53:42

Estupendo post. Como futuro cliente me gustaría preguntarte si, una vez digitalizado un fondo, será posible actualizarlo a las nuevas versiones de ePub, que seguramente aparecerán más rápido de lo que uno sospecha. Gracias.

9 pacorramos - 06/11/09 a las 18:01:16

Muy buen artículo. Sólo un par de líneas para aunar mi propia voz al clamor contra el DRM. Debo aclarar que soy traductor de profesión, y, obviamente, no estoy en contra de los derechos de autor, sino todo lo contrario. Pero lo cortés no quita lo valiente: cuando compras un libro electrónico (o un archivo de música, tanto da), en el precio que pagas por él ya va incluido el porcentaje (por desgracia, casi siempre ridículo) que el editor le pagará al autor. A partir de ahí, pienso que tienes derecho a reproducirlo cuando y donde te dé la gana, y las veces que te dé la gana, que para eso es tuyo y has pagado por él. Creo que en este asunto todos los usuarios deberíamos unir nuestras fuerzas para boicotear a los proveedores de contenidos que apliquen DRM, y, en cambio, comprarles sólo a aquellos que no lo apliquen. Al final tendrán que bajarse del burro, como creo (si no estoy equivocado) que está pasando ya con los archivos mp3.

10 Alvi - 02/06/10 a las 19:35:38

Un artículo bien claro y preciso.
Desde luego, pienso que el estándar ha de mantenerse y seguirse, de forma que pueda evolucionar y mejorarse al mismo tiempo. Los estándares propuestos además permitirán que el texto siga siendo texto y no un documento, lo cual nos deja ese texto no sólo legible en cualquier aparato, sino también maleable, de forma que nuevas etiquetaciones sobre él permitan diferentes “ediciones” o “lecturas” posibles también en diversos dispositivos o lugares donde enmarquemos ese texto.

11 José Luis - 29/08/10 a las 12:40:32

En el mundo anglosajón (por el idioma inglés), el kindle no tiene competidor, pues tiene detrás a Amazon, la librería más grande del mundo.
No hay que olvidar que Amazon ya está en Alemania y en Francia, o sea, se pueden comprar libros en alemán y en francés.
Además, el Kindle tiene la posibilidad de suscribirse a los mejores diarios. En un año suscrito a El País ya he amortizado el Kindle. Con un simple click (gracias al 3G gratis), tengo cada mañana el diario, a 15 euros mensuales.
Si algún día Amazon llega a España, hará daño.

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