Estandarizando el libro digital ::

Publicado el 18/11/08

IDPF son las siglas del International Digital Publishing Forum, una asociación creada para sentar las bases de la nueva industria del libro digital.

El resultado del trabajo del IDPF es el desarrollo de un formato estándar para el libro digital, libre (no propietario, de código abierto) y basado a su vez en estándares sólidos: hablamos del EPUB.

Se trata de un XML basado en tres estándares de código abierto (open source), como son Open Publication Structure (OPS), Open Packaging Format (OPF) y Open Container Format (OCF).

El EPUB es un formato redimensionable, es decir, en un libro digital EPUB se marca el contenido, pero no se delitimita su formato, que se adapta a las diferentes pantallas de los múltiples lectores de ebooks del mercado.

De este modo, a diferencia de formatos cerrados como el PDF, un libro EPUB se lee igual de bien en un Sony Reader que en un iLiad o un iPhone, por ejemplo, que tienen pantallas completamente distintas.

En una carta de la AAP firmada por el Director de Políticas Digitales de la asociación, Ed McCoy, los editores americanos apoyan de forma oficial el formato EPUB como estándar de la industria digital, y esperan el apoyo del IDPF (guías y consejos) para facilitar la transición a este formato por parte de las editoriales.

El EPUB recibe así el apoyo directo de editoriales del peso de Penguin, HarperCollins, Cambridge University Press, Pelican Publishing Company, Inc., John Wiley & Sons Inc., National Science Teachers Association, Hachette Book Group USA, Oxford University Press, Random House, Seattle Book Company/Rosetta Solutions, Simon & Schuster, Macmillan, Harlequin Enterprises Ltd., Workman Publishing, CQ Press, y Cengage Learning.

Cada vez son más los lectores de ebooks que soportan este formato, llamado a ser el estándar del libro digital. El paso quizá más importante y mediático lo ha dado Sony al incorporar soporte EPUB a su famoso lector, arrinconando de forma estratégica el Kindle de Amazon.

Porque el problema no sólo está en la seguridad de los editores a la hora de lanzarse al mercado digital, sino en la de los lectores que pagan por unos contenidos en muchos casos sujetos a una compañía y un lector, como es el caso de Amazon-Kindle.

Es como si el libro de papel que comprásemos en la librería sólo pudiéramos leerlo en determinados lugares, y en un momento dado fuera imposible abrir sus tapas. ¿Qué ocurrirá con los libros comprados en un formato cerrado propietario cuando esa compañía deje de darle soporte, o se retire del mercado?

Utilizar un formato libre y basado en estándares como el XML garantiza sin duda la supervivencia de esos contenidos y su libre utilización en distintas plataformas.

El próximo 25 de noviembre se decidirá un nuevo puesto de dirección en el grupo para el que se han presentado 12 candidaturas oficiales, entre ellas miembros de O’Reilly, Harper Collins, Lexcycle o LibreDigital, todos ellos actores muy dinámicos en el nuevo escenario digital y conscientes del importante papel que el IDPF está jugando en el futuro (presente) del libro.

Actualización: Ken Brooks ha sido finalmente el escogido para el puesto. Entre sus preocupaciones (y las de todo el mundo), el uso del DRM.


Publicado por Alberto Cano - 18/11/08

Comentarios [2]

1 Marisa - 23/04/09 a las 15:29:43

Solo un comentario. Asociáis el DRM al Kindle. Me parece una interpretación absolutamente sesgada. La mayor parte de las librerías on-line (americanas, por supuesto, de español ni hablamos) ofrecen los libros en formato “seguro”, y no porque no se pueda ofrecer sin él sino por A LAS EDITORIALES no les interesa ofrecerlos sin protección. O sea que no me vengan ahora que se estandariza el formato para que el pobre usuario pueda leerlo en cualquier sitio. Eso ya puede hacerlo sin necesidad de que se defina ningún nuevo formato. Y mobipocket, por ejemplo, no es cerrado (salvo que le pongas el DRM que, repito, lo hace la editorial).

2 Alberto - 23/04/09 a las 16:52:01

Hola Marisa,

El asunto de estandarizar el formato es simplemente algo necesario para todos. Para los lectores, para los editores, para los fabricantes de dispositivos, etc.

Antes de que se plantease la estandarización de un formato para el libro digital, simplemente existían formatos de archivo creados por diferentes empresas, formatos propietarios.

Mobipocket es un formato hoy propietario de Amazon, y Kindle es una versión de Mobipocket con un DRM especial para su lector del mismo nombre.

Sony tenía su propio formato, Microsoft, el suyo, Adobe, etc.

Finalmente se unieron fabricantes, editores, empresas de software, etc. para desarrollar un formato abierto, libre y con garantías para que se desarrolle la industria.

El asunto del DRM es otra cosa, independiente del formato en sí. Es una “protección” o encriptación de datos que se puede implementar a archivos, sean Mobipocket, ePub, PDF

La realidad es que el DRM se ha demostrado inútil en la historia, y es peligroso para el editor querer tropezar en la misma piedra que la industria discográfica y la cinematográfica. El resultado no podía ser peor. Es un tema del que hablamos a menudo en Soybits y estoy de acuerdo con tu reflexión.

La única “seguridad” hoy reside en ofrecer contenidos en formato digital al segmento de público que los demanda, sin ponerle trabas y a un precio aceptable. Ese es el camino que aconsejamos, y mientras no se siga, seguramente continuarán apareciendo ediciones no autorizadas en otros canales como ya comentamos en “El Experimento Barbarroja”.

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