Nuevos hábitos de lectura ::

Publicado el 08/02/08

Es indudable que Internet está modificando muchos hábitos de lectura. En mi opinión, hoy día no sólo no se lee menos, como muchas veces se dice. Se lee más, pero de forma diferente. Diferente en el soporte, y en el contenido. Internet permite una criba de información que hasta el momento era más o menos imposible.

Si ayer teníamos que conformarnos con la secección que tal o cual periódico hiciera, hoy podemos leer una combinación de titulares de distintos medios, y leer en profundidad diferentes artículos en cuestión de minutos.

No es necesario comprar 30 revistas para acceder a la información que más nos guste de distintas disciplinas. Y lo que es más importante, podemos leer opiniones de personas que, antes, no tenían la posibilidad de expresarse.

Los medios digitales (webs, revistas online, blogs, etc.) combinados con estándares tan prácticos como el RSS, permiten que, de alguna manera, cada cual tenga su propio periódico o revista personalizado, de manera que podemos economizar notablemente nuestro tiempo de lectura elevando, además, la calidad de los contenidos.

Todo esto me viene a la cabeza al hilo de esta frase del artículo anterior de Helios Benavente:

¿Qué ocurrió cuando Gutenberg inventó la imprenta? ¿Desaparecieron por completo los manuscritos? No, pero en un período de 50 años se pasó de la cifra de producción de 10.000 manuscritos a 9.000.000 de libros impresos.

Los ebooks no deben suponer la desaparición inmediata de los libros de papel, del mismo modo que los periódicos online, de acceso gratuito, no han supuesto la extinción de sus homónimos de papel.

Pero sí están produciendo cambios profundos en los hábitos de lectura, y descensos en las ventas de revistas que, además de estar demasiado comprometidas con sus anunciantes, publican la información con un retraso, cuando menos, de semanas. Y eso hoy día es un abismo.

Los libros no dependen de la inmediatez a la que está ligada la novedad y la noticia. Pero sí están atrapados en una industria de la que pueden escapar los libros electrónicos.

Del mismo modo que Internet no ha reemplazado necesariamente los medios tradicionales, los lectores de ebooks no tienen por qué sustituir por fuerza a los libros de papel. Pero, paralelamente, sí van a permitir nuevas formas de publicar y distribuir libros. Si Internet ha permitido el nacimiento de nuevos formatos, como los blogs, el libro electrónico abrirá el camino a los autores noveles, que pueden ver cómo un sistema de valoración social logre no sólo publicar una obra que quizá en papel jamás hubiese llegado a ver la luz, sino también llegar a un gran número de personas. En definitiva, democratizar el libro. Y abrir la vía a nuevas formas de publicar (como el sistema por entregas que de alguna forma ya existe mediante los blogs que se convierten en libros de papel) y distribuir (alquiler, suscripciones, etc.).

Por otra parte, no estamos hoy en tiempos de Gutenberg, y no han sido necesarios 50 años para pasar de unas pocas miles de páginas web a los más de 155 millones de sitios web que hay en la actualidad. Un acelerado proceso de crecimiento exponencial que, a la larga, sí puede culminar en la progresiva desaparición de medios tradicionales (por otra parte destructores del medio ambiente).

Tanto Internet como los libros digitales, ya están provocando la desaparición de algunos tipos de libro (como diccionarios y enciclopedias) que dejan de tener sentido en el mundo conectado. Otros se irán transformando para aprovechar la conectividad y la capacidad de actualización inmediata (libros técnicos y educativos). Y otros, como los bestsellers, se irán trasladando de forma progresiva al formato digital, arrastrados por las ventajas de un precio menor y una portabilidad mayor. La transformación no será tan rápida como algunos auguran, pero tampoco tan lenta como en tiempos de Gutenberg. La clave de esta metamorfosis está en dar un paso atrás y ver las cosas con perspectiva, para empezar a planificar el cambio, y estar preparados cuando éste, casi sin darnos cuenta, se haya producido.


Publicado por Alberto Cano - 08/02/08

Comentarios [1]

1 Manel - 12/02/08 a las 21:16:08

Bueno, igual los libros deberían cambiar para funcionar como “ebooks”. Por ejemplo, podría ser más interesante comprar capítulos a 50centimos, por ej., entregas, de una historia seriada, en lugar de un tocho de golpe que igualmente se tarda un tiempo en leer, no?

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