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Qué es un libro. Soybits

Qué es un libro ::

Publicado el 25/08/08

Según me lo contaron hará cosa de un par de años, cuando el representante de Google Book Search en España trataba de convencer a los editores para que emprendieran la digitalización de su catálogo y se sumaran a esta iniciativa, parece que uno de los ejecutivos con quienes se entrevistó trató de explicar su resistencia aduciendo simplemente que “un libro es un libro”.

Biblia

Esta descripción no es en absoluto simplista, contra lo que pueda parecer a primera vista, y pienso que podría interpretarse más o menos así: “El concepto ideal de libro se materializa exclusivamente en un objeto físico compuesto por un cierto número de hojas de papel impreso encuadernadas entre dos cubiertas”.

Tal interpretación responde perfectamente a la definición oficial de libro según la UNESCO (“Libro es una publicación impresa no periódica de al menos 49 páginas sin contar las cubiertas”), y sin duda son muchos los que la suscriben. En un comentario a un artículo sobre el tema en el blog de Los futuros del libro, una lectora que se identifica como Ana afirma tajante que “un libro es un libro si es de papel, lo demás son otras cosas que no sé calificar”.

Esta idea del libro hasta hace poco inequívoca ha estado estrechamente ligada al papel del editor. En nuestros tiempos, los editores han desempeñado un papel no disputado como custodios del libro. El editor ha sido el preservador del canon, el árbitro de calidad y en último término el creador verdadero de los libros, por encima incluso del autor; después de todo, si “un libro es un libro”, se entiende que un libro no publicado no llega a ser del todo un libro.

Sin embargo, esto no siempre había sido así. El libro tiene una historia milenaria, y ha adoptado formas muy diversas según la época y la cultura. Esta identificación entre libro e industria editorial, por decirlo de alguna manera, ha sido completa durante más o menos los dos últimos siglos, la “era dorada” de las editoriales. Y si ahora la identificación entre libros y editores se resquebraja es precisamente porque el concepto de libro se está quedando pequeño. Las definiciones hasta ahora vigentes, tan claras y tan concretas, se nos han vuelto insuficientes.

De hecho, en el artículo antes mencionado se nos advertía que, según Roger Chartier, “uno de los principales problemas al que deberíamos enfrentarnos para comprender la transición de los soportes que ahora está sucediendo es que no disponíamos todavía de las categorías intelectuales necesarias para percibir los nuevos soportes como libros o, dicho de otra manera, que nuestras categorías perceptivas están indisolublemente ligadas a un medio concreto —el papel y sus diversas manifestaciones— y a la forma en que ese medio compone y transmite los significados”.

Rosetta

El desconcierto que con mayor o menor intensidad empieza a vivirse en el mundo de la edición profesional se debe en gran medida a esta indefinición, derivada de la separación creciente que se ha abierto entre el concepto ideal y la realidad del objeto físico, y cada vez son más los que están empezando a investigar la naturaleza esencial del libro como vector de información y conocimiento y como constructor de cultura.

Si bien esta tarea en principio nace y se nutre de iniciativas individuales más o menos rigurosas, más o menos inspiradas (www.webnovela.es podría ser un ejemplo próximo de experimentación personal), desde hace algún tiempo el peso del trabajo sistemático lo han asumido principalmente fundaciones y asociaciones sin ánimo de lucro antes que organizaciones empresariales, y este trabajo está empezando a proporcionar conceptos e instrumentos concretos.

Así, según se afirma en un whitepaper de FLO, una asociación subvencionada por el Arts Council of England, “aunque las empresas basadas en la venta de papel puedan estar en crisis o no, quienes tenemos una responsabilidad más amplia en procurar que nuestra cultura literaria prospere disponemos de maravillosas herramientas nuevas para fomentar la participación y la comunicación”.

Muchas de estas herramientas están todavía en una fase experimental y tienden a explotar las capacidades de colaboración de la web 2.0, como Paragraphr o Digital Texts 2.0, diseñado para funcionar en el entorno de Facebook.

Este sería también el caso de Commentpress, un “tema” de Wordpress diseñado para potenciar las características sociales del texto y desarrollado por The Institute for the Future of the Book.

The Institute for the Future of the Book, con sedes en Nueva York y Londres, se define como “un pequeño think-and-do tank que investiga la evolución del discurso intelectual en su evolución de las páginas impresas a las pantallas en red”, y entre sus proyectos destaca el denominado Sophie (más dirigido, en mi opinión, a los autores académicos y científicos que al trade publishing).

Sophie es un programa para escribir y leer documentos multimedia en un entorno de red, y su objetivo declarado es “abrir el mundo de la autoría multimedia a una amplia variedad de personas e instituciones con el fin de redefinir la idea de libro o de trabajo académico para que incluya tanto una riqueza de medios como mecanismos para recoger la respuesta del lector y posibilitar la conversación en márgenes dinámicos”.

Sophie es software libre y en la página del proyecto se puede descargar el programa así como la correspondiente documentación, tutoriales y libros de muestra.

Recientemente, The Institute for the Future of the Book ha publicado un informe titulado read:write sobre las posibilidades digitales de la literatura que resulta de interés para los editores y que puede descargarse aquí en formato PDF.

También en esta línea, el trabajo de la asociación Les Complexes, que conocí gracias a La Feuille, me parece especialmente valioso.

Les Complexes es una asociación con sede en París inspirada por las teorías de Edgar Morin sobre el pensamiento complejo, y en la actualidad están desarrollando un software de producción y gestión de libros en red que en Soybits hemos empezado a estudiar con gran interés por la calidad del pensamiento en que se apoya y que esperamos comentar aquí en su momento.

Les Complexes

En efecto, según afirman en su blog, “para avanzar sin dolor es necesario definir primero qué es lo que distingue un libro de otras formas de discurso y debe ser respetado en su evolución”.

Partiendo de esta premisa, llegan a una definición de lo que debe entenderse hoy por “libro” que es probablemente de lo más completo que he leído. Para Les Complexes (y resumiendo), un libro 1) no es una técnica ni un formato, sino un modo de expresión; 2) es un documento acabado; 3) con contenidos diversos en la forma y en el fondo; 4) planificable y maleable, y 5) sede de una red de referencias múltiples, externas o internas, que se conservan cualquiera que sea el formato de publicación.

Según sus palabras, “Una vez que se instituye este marco lógico y se soporta con una herramienta, estamos preparados para pensar el paso del libro a y por la red”.

Es decir, ya no se trata de descargar archivos-libro estáticos, sino de producir libros integrados en la red, tanto si su destino final es digital, sobre papel, auditivo o cualquier otro.

Creo que más allá de las discusiones sobre dispositivos de lectura, DRMs y sistemas de comercialización de ebooks, este es el debate de fondo, el verdadero terreno donde se dirime la cuestión.

Sin embargo, aunque el núcleo de este debate gira en torno al futuro de las ideas y de la cultura más que sobre la comercialización de los libros y sobre los modelos de negocio, las consecuencias para la industria editorial serán de gran calado. Hemos entrado en un tiempo de redefiniciones, y forzosamente la redefinición del producto implicará una redefinición de los mercados y por tanto de la industria.

Con lo que volvemos al terreno de la economía y de las empresas, que viven de la venta de libros impresos sobre papel. ¿Qué significa todo esto para ellas? La respuesta sería tema para otro artículo, pero en pocas palabras yo diría que es hora de abrir bien los ojos y aprender de las experiencias ajenas y, sobre todo, de las propias. Que no teman experimentar, porque la “era dorada” de las editoriales toca a su fin, pero se están abriendo nuevos campos y está por ver quién los ocupará.

En un artículo sobre la última Feria del Libro de Londres, Javier Celaya comentaba en Comunicación Cultural: “Lo más interesante de las conversaciones fue que ninguno de ellos (Harper Collins, Hachette, Random, etc.) duda ya que el futuro del sector está en el formato digital. Esto no quiere decir que el libro de tapa dura o bolsillo vaya a desaparecer en pocos años, todavía hay mucho dinero y negocio en este formato, pero todos ellos son conscientes de que las ventas en formato digital serán una parte importante de sus cuentas de resultados en pocos años”.

Por poner una comparación quizá traída por los pelos, el libro se encontraría hoy más o menos en la misma situación que la música de cámara cuando empezaban a aparecer los primeros gramófonos. Hoy en día, a pesar de todos los cambios e innovaciones en instrumentos, composición, sistemas de distribución, preferencias del público y modelos de negocio, la música de cámara interpretada en directo sigue muy viva, pero… ¿cuál era la “cuota de mercado” de que disfrutaba durante los siglos XVIII y XIX y la que le corresponde hoy en el conjunto del negocio musical?

Después de todo, como venía a decir hace poco Liz Gunnison en un artículo de Wired a propósito del Kindle, de lo que ahora se trata no es de diseñar un clavecín revolucionario, sino un iPod.


Publicado por Jordi Mustieles - 25/08/08

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Comentarios [13]

1 Hubert Guillaud - 25/08/08 a las 14:29:00

Una diferencia con la música : la musica digitales o no, esta siempre musica. Mientras que un libro electrónico se convierte en un golpe muy difícil de definir.

2 juan jose díez - 03/09/08 a las 18:06:46

Hola Jordi, soy el autor de (www.webnovela.es),a la que de pasada aludes diciendo que “podría ser un ejemplo próximo de experimentación personal”. Pero no me queda claro si esa experimentación es más o menos rigurosa o más o menos inspirada. En fin, yo creo que es un serio intento de libro electrónico multimedia y conectado a la web, con todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes del ebook, sobre todo cuando los portátiles tengan baterías eternas e incorporen tinta electrónica.

3 Jordi - 02/10/08 a las 16:59:17

Disculpa que no te haya contestado antes, se me pasó por alto tu comentario y hasta ahora no me dado cuenta…

Para que quede claro, te diré que personalmente www.webnovela.es me parece un intento muy interesante y digno de ser conocido, y animo a nuestros lectores a que lo visiten. Es una lectura que sabes dónde empieza pero nunca sabes dónde te va a llevar, y puede ser distinta cada vez que la retomes.

Saludos.

4 yenni angie - 26/05/09 a las 14:33:14

qie as el libro

5 Francisco - 01/06/09 a las 09:12:59

Al respecto, un post que creo puede resultar interesante (leer también los comentarios):

http://tentandole.blogsome.com/2006/10/05/p35/

6 andy - 11/10/09 a las 22:17:52

eso es un libro

7 rosmar adriana - 26/10/09 a las 15:50:12

bueno para mi el libro es genial por que nos enseñan mucho y el libro es nuestro amigo por eso debemos cuidarlo mucho ok att….. la pochaaaaaaaaaaaaok

8 Carlos Sánchez - 25/01/10 a las 22:30:45

Excelente trabajo sobre lo que es un libro.
Me gustaría reproducirlo para regalarlo a los asistente en la IV Feria Dominicana del libro que se celebrará en Nueva York en el mes de octubre de este año 2010 .
Por respeto a la propiedad intelectual, pido su autorización para tales fines.

Carlos Sánchez
Comisionado Dominicano de Cultura en los Estados Unidos

9 ADY - 25/02/10 a las 03:01:17

QUE LA INFORMACION QUE SE ESTA DANDO AQUI ESTA MUY COMPLETA FELICIDADES

10 elena - 19/07/10 a las 18:38:43

Estupendo artículo, Jordi. Gracias.

Elena

11 angelo - 08/02/11 a las 03:02:38

que es un libro practi ca

12 moises emilio - 03/03/11 a las 20:59:04

El es libro un formato de presentación de textos e imágenes. Aunque los primeros libros tenían otras formas por lo general el rollo, la forma normal del libro es hoy la de códice, es decir, un conjunto de hojas —de papel u otras materias similares como el pergamino— unidas por el lomo de algún modo (siendo el más común la encuadernación). También se llama «libro» a la imagen digital de un libro (ver )libro digital, aunque carezca de papel y encuadernación.

13 YORMAN YOHAO - 03/03/11 a las 20:59:59

Según me lo contaron hará cosa de un par de años, cuando el representante de Google Book Search en España trataba de convencer a los editores para que emprendieran la digitalización de su catálogo y se sumaran a esta iniciativa, parece que uno de los ejecutivos con quienes se entrevistó trató de explicar su resistencia aduciendo simplemente que “un libro es un libro”.

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