Tinta electrónica, ¿el libro del futuro? ::

Publicado el 08/02/08

Muchos de nosotros hemos fantaseado con la idea de un libro que pudiéramos transportar en el bolsillo del pantalón o la camisa, dentro del cual hubiese cien o incluso mil títulos diferentes, en el que se pudieran hacer comentarios en los márgenes o en el interior sin ensuciar el texto, que pudiéramos ampliar o disminuir el tamaño del texto a nuestro gusto, ver imágenes interactivas… la frontera, nuestra imaginación.

Bien, pues quizá estemos en los albores de ese libro tan esperado. Podríamos calificarlos de e-cunables (término que damos por analogía con el término incunable ‘en la cuna’ que se dio a partir del siglo XVII a aquellos libros impresos desde la invención de la imprenta hasta el año 1500), mezcla del prefijo e- (de electrónico) y sufijo -cunables (en la cuna, comienzos, los primeros). Todavía no sabemos con seguridad la forma que tendrán estos primeros libros electrónicos, pero sí conocemos la tecnología que convertirá en realidad lo que antes parecía una utopía: la tinta electrónica.

Pero, ¿qué es la tinta electrónica y en qué consiste? La e-ink o tinta electrónica es una fusión de química, física y eletrónica que al converger dan lugar a este nuevo material. Los principales componentes de este material son millones de diminutas microcápsulas aproximadamente del diametro de un cabello humano. Cada microcápsula contiene partículas blancas cargadas positivamente y partículas negras cargadas negativamente, suspendidas ambas en un fluído incoloro.

Cuando a esta microcápsula se le suministra un impulso eléctrico negativo las partículas blancas cargadas positivamente ascienden hacia la parte alta de la microcápsula quedando las partículas negras escondidas en la parte inferior. Lo contrario ocurre cuando suministramos un impulso eléctrico positivo a las microcápsulas: las partículas negras negativas ascienden y las blancas positivas permanecen ocultas en la parte inferior. Con la combinación de impulsos eléctricos negativos y positivos sobre las microcápsulas logramos configurar una imagen en blanco y negro sobre nuestro soporte.

Sabemos como funcionan estas microcápsulas pero… ¿están sueltas por ahí? ¿En una pantalla? ¿Dónde están? Estas microcápsulas se hallan unas junto a otras entre dos superficies lisas de plástico y con un gel especial que las mantiene en su sitio. Esta combinación de tinta electrónica entre dos polímeros lisos se conoce como papel electrónico.

Ya conocemos qué es eso de la tinta electrónica, sin embargo, sólo sabemos que es capaz de ofrecer una imagen en blanco y negro, pero… ¿cómo consigo los niveles de grises? ¿Cuántos niveles puedo conseguir? ¿Y el color?

Bueno, vayamos por partes. Con la tecnología actual se pueden obtener hasta 16 niveles o tonos de grises en la escala de grises. Estos tonos o niveles de grises se obtienen colocando una proporción distinta, en cada microcápsula, de partículas blancas y negras juntas en la parte alta de la microcápsula. Todavía no tenemos datos de cómo se consigue el color en este tipo de tecnología pero sabemos que la empresa e-ink, que ha patentado este tipo de tecnología tiene previsto lanzarlo a principios del año que viene.

¿Qué ventajas tiene entonces el papel electrónico frente a otras tecnologías?

Al estar hecho de plástico el soporte es flexible, pudiéndose doblar e incluso enrollar para ser transportado con mayor facilidad. Las máquinas que fabrican estos polímeros son capaces de producir rollos de 1 metro de ancho por 10 kilómetros de largo, lo que permite crear áreas de visualización de una superficie que alberga desde una etiqueta del precio de un producto en el supermercado pasando por el tamaño de una página de un libro hasta grandes paneles unidos para la publicidad de una valla publicitaria o una gran lona que cubra un edificio.

Recientemente la empresa Plastic Logic, afincada en Cambridge (Reino Unido), recibió la suma de 100 millones de dólares por parte de distintas empresas para emprender la fabricación de este tipo de polímeros que sirven de soporte a la tinta electrónica. Ha sido la mayor inversión de capital de riesgo hasta el momento en Europa, que esta empresa ha aprovechado para montar una fábrica en la “Sylicon Saxony” (la homóloga de Sylicon Valley en Europa), concretamente en Dresden, donde comenzarán la producción de estos polímeros en masa a finales de 2008, con una producción prevista de 1 millón de unidades de estructuras flexibles que servirán de soporte a la tinta electrónica. Asimismo, la empresa Plastic Logic sostiene que la producción de este tipo de matrices flexibles llegarán a las 41,6 millones de unidades para 2010. Sin duda estamos hablando de una apuesta a nivel mundial que pretende sustituir el papel tradicional por el digital.

¿Qué soportes existen actualmente para este tipo de tecnología?

En la actualidad, compañías como Sony, Philips, Fujitsu-Siemens, Jinke, y otras más están empezando a comercializar modelos de lectores de libros electrónicos con esta tecnología. Sony ha comercializado el Librie; Philips ha creado una empresa llamada iRex que ha comercializado el iLiad; y Jinke en China ya tiene varios modelos en diferentes pulgadas. Sony y Philips fueron las primeras en investigar la tecnología de “tinta electrónica”. De su colaboración salió el e-book Librie. Hace un año y medio se separaron, y Sony ha seguido con su Sony Reader, a la venta en Estados Unidos y Japón (y sin planes para Europa, por el momento).

De Philips salió la empresa iRex, que ahora vende su iLiad. En España lo comercializa Leer-e a 649 euros. ILiad pesa 390 gramos y tiene 155 × 217 mm y 1,5 cm de fondo, con una pantalla monocroma de 122×163 mm. Tiene 64 MB de RAM y 256 MB de memoria Flash (128 MB utilizables). Su sistema operativo es Open Linux. Tiene conexión Wi-Fi, Ethernet, USB, toma para auriculares y ranuras de expansión MMC, SD y CF II. Integra también una tableta digitalizadora WaCom.

¿Cómo se lee en el iLiad? Razonablemente bien. La pantalla tiene 1.024 × 768 píxeles y una diagonal de 8 pulgadas (por los 800 × 600 píxeles y 6 pulgadas del Sony Reader). Ofrece una resolución de 160 dpi. Las mejores pantallas de ordenador dan unos 100 dpi. A diferencia de estas pantallas o de aparatos portátiles, en los que se renueva la imagen constantemente, la “tinta electrónica” reorganiza los píxeles al pasar página, y permanecen así, sin consumo energético, hasta una nueva página. La pantalla no tiene retroiluminación (hay que leer por reflexión de la luz externa, como en el papel), lo que contribuye a una lectura más “natural” y a la eficiencia energética: la batería dura unas 10 horas.

¿Qué va a suponer esto para la industria gráfica?

Pongamos sólo como ejemplo el libro. Hasta ahora, el proceso por el que atraviesa un libro desde su concepción hasta que el lector lo tiene en sus manos es el siguiente: Autor – diseño y maquetación (preimpresión) – impresión – encuadernación (manipulado) – distribución – librerías – lector. Dentro de cada una de estas etapas se han ido acortando procesos pero, básicamente, diríamos que este es el camino que cualquier novela que adquirimos debe atravesar hasta llegar a nuestras manos. ¿Y si dijéramos que este camino podríamos reducirlo a dos pasos?: Autor – lector. ¿Cuántos procesos nos ahorraríamos? ¿Y dinero? Significaría que un autor con pequeñas nociones de un software de edición de textos podría crear un libro (autor-preimpresión), colgarlo en su página web (“impresión” – “encuadernación” – distribución – “librería”) donde el lector podría descargárselo en su lector portátil vía Internet.

¿Somos realmente conscientes de lo que esto supondría? El sector creativo, tanto en lo que se refiere al autor como al diseño y la maquetación no se verían afectados, puesto que siempre va a ser necesario un autor, alguien que elabore diseños de portadas (que ya no cubiertas ¿o sí?) según la demanda, y que maquete con profesionalidad (es decir que le dé el formato que deseamos al libro). Sin embargo, un sector importante del libro como es la impresión, encuadernación (manipulado) y distribución se verían gravemente afectados.

¿Significa eso que de la noche a la mañana no habrá más libros de papel? No, pero la demanda de otro producto más avanzado se impondrá.

¿Qué ocurrió cuando Gutenberg inventó la imprenta? ¿Desaparecieron por completo los manuscritos? No, pero en un período de 50 años se pasó de la cifra de producción de 10.000 manuscritos a 9.000.000 de libros impresos. Si hemos visto que la imprenta revolucionó los medios se difusión escrita debido a que el papel era más barato de producir que el pergamino, más maleable y tenía más blancura; que los tipos móviles conseguían realizar infinidad de copias de un manuscrito en un espacio de tiempo mucho menor, etc. ¿por qué entonces nos resistimos a creer que esta tecnología no sustituirá al papel? Sólo en impresión existen tantos parámetros que se deben controlar para obtener siempre una copia exacta de un mismo ejemplar, que bastaría para adoptar esta tecnología. Uno de ellos es la estabilidad tonal en el color. Si tuviéramos el mismo soporte, la estabilidad del tono y la uniformidad del mismo en todos los receptores sería siempre la misma, y sabríamos que si aplicamos un color determinado, bastaría con ver como queda en un lector determinado para saber que se percibirá igual en todos los lectores de ese fabricante.

Los tiempos de ejecución serían mucho menores, y el gasto ecológico si lo comparamos con la tala de árboles, sería ínfimo. Todo lo que no han hecho los intentos de grupos ecologistas por reducir el consumo de papel lo lograría la tecnología.

Otro factor importante es la distribución. Actualmente la distribución supone de media un 50% del gasto del libro. Gasto que un pequeño editor prácticamente no puede sustentar y, añadiendo el espacio que le dedican en la librería (allá en el rincón), hará que su libro, practicamente nunca, llegue hasta el lector. Sin embargo, con la distribución a través de Internet estos problemas se verían solventados. Para los editores, el problema de almacenaje, cálculo de las tiradas, devoluciones, etc. desaparecería y podrían competir de igual a igual con los grandes grupos editoriales.

Pero… ¿Cual es el obstáculo de este tipo de tecnología? De momento que el soporte es más caro que un libro de papel y no tiene el tacto de éste, ni la definición en cuanto a imágenes se refiere, y las imágenes que se muestran todavía no están en color. Pero… y si dentro de poco (5 años) pudiésemos entrar en un portal de Internet, bajarnos un libro en formato digital en un dispositivo que fuese una hoja de plástico enrollable donde pudiéramos almacenar 1000 libros, verlos a todo color con imágenes interactivas y por el precio de 1 euro… ¿Seguiríamos en el empeño de que el libro de papel es mejor? Desde luego los editores no (en cuanto a costes de producción se refiere), y los lectores, más pronto que tarde, sucumbirían ante estos encantos.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. El gran problema que existiría con este tipo de tecnología lo estamos viviendo con la música en formato mp3. Las descargas en Internet han dado un giro a la industria musical en un período inferior a una década. ¿Cuando fue el último CD que compramos en una tienda de música?. Pero no para regalarlo, sino para nosotros.

Han existido y existen unos cuantos intentos por comercializar la música: pagando mediante suscripción; por canción bajada; mediante un bono hasta que éste se consuma… pero ninguno ha resultado ser la fórmula definitiva. Todo aquello que es digital es susceptible de piratearse, tal y como podemos apreciar todos los días. ¿Cómo salvaguardar esto con el libro digital? Si yo pago por un libro, en el momento en que lo guarde en mi ordenador y me conecte a Emule (por ejemplo) ya estará disponible en la red para que un experto informático descifre el código de seguridad y lo distribuya por toda la Red. ¿Habría sido entonces el libro de Dan Brown un Best Seller? Según la tendencia (y de momento es Google quien la marca) se acabarán imponiendo los portales o páginas web con contenidos gratuitos, pero financiados a través de la publicidad (así es como Google ha hecho su negocio). El éxito de una página se medirá por la variedad y calidad de sus contenidos y así atraerá a más internautas, que descargarán sus contenidos, subiendo por tanto el número de sus anunciantes: es decir, el mismo sistema que el de los periódicos gratuitos, por ejemplo.

Pero no sólo el sector del libro se verá afectado: ¿y la publicidad impresa? Las vallas publicitarias o la publicidad en el metro, autobús, etc. podría cambiar. Quizá se pagaría por tiempo además del sitio, y por horas punta, lo que probablemente daría más información al anunciante de la relación coste-beneficio de su publicidad.

También en el sector prensa se están apresurando a crear alianzas para poder adoptar esta tecnología en cuanto esté más avanzada. El periódico De tijd en Bélgica ya hizo un intento con el lector iLiad, pero no ha tenido el éxito esperado, ya que los lectores lo comparaban con el periódico tradicional y, de momento, no alcanza la definición que el otro tiene.

El periódico francés Les Echos ha comenzado a poner versiones digitales del periódico para suscriptores, que se pueden descargar sobre un iLiad incluido con la suscripción. Las actualizaciones de las noticias se podrán descargar desde la página del periódico vía Internet, lo que permitirá estar informado en tiempo real de las noticias que acontecen.

También se están investigando otras aplicaciones para la tinta electrónica como son los relojes, móviles, tetrabriks…. ¿Habrá algún límite?


Publicado por Helios Benavente - 08/02/08

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Comentarios [1]

1 Fran - 15/07/08 a las 01:11:03

Nuevo dispositivo de lectura electronica desde España por FacThor Innovación, S.A.
Basado en tinta electronica e-ink.
El papyre 6.1 ya es mucho mas económico. Su precio es de 299 €, sus acabados son mejores que la primera versión y tiene 512 mb de memoria interna. Regalan 450 libros en una tarjeta SD de 1 GB, un lector de tarjetas SD, auriculares, cables de conexion y carga batería y lo puedes elegir en blanco o negro. ahhh también regalan la funda en piel con mejores acabados. más en www.papyre.es.

Que pasada. Un saludo

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