El futuro de la edición en China ::
18/10/09. Leer el artículo original en El Periódico.
Ernest Alós publica hoy en El Periódico un artículo sobre la presencia china en Frankfurt bajo el subtítulo de “El país invitado exhibe su primacía en la invención de la imprenta y su potencia en la fabricación de lectores de libros electrónicos y la explotación comercial de la literatura ‘on-line’.
Es este último punto el que me ha llamado la atención. Dice Alós:
Si en Occidente se habla de llevar el libro de papel al mundo digital, en China las webs funcionan como editoriales, con autores que escriben para ellas y lectores adictos. ¿Las cifras? La principal web literaria, Shanda, tiene 40 millones de usuarios independientes diarios y 700.000 personas han colgado sus escritos en ella. El negocio, además, cuadra: la lectura de la primera mitad del libro es gratis y el resto sale a 40 céntimos de euro por cada mil ideogramas. A veces, cuando un libro tiene éxito, se firma un contrato profesional con el autor. Y hasta sale en papel (en Shanda, solo 1.500 de sus 2,7 millones de títulos). De nuevo, nuestro mundo al revés.
Los números son impresionantes, y hasta me permito dudar un poco de ellos. China tiene una población enorme, cierto, pero aun así, 40 millones de visitantes diarios parecen muchos visitantes, sobre todo si consideramos que, según el China Internet Network Information Center, el número de usuarios de Internet en China se cifraba en 338 millones a 30 de junio del 2009.
Sin embargo, la cifra real no tiene demasiada importancia. Lo más importante del párrafo citado es, para mí, una frase reveladora: “las webs funcionan como editoriales”.
O dicho de otro modo, quizá más exacto, las nuevas editoriales son webs. Este es realmente el meollo del asunto, el primer paso hacia el futuro de la edición, un mundo en que las editoriales “viven” en Internet y se definen por sus interfaces.
Y parece que les está funcionando: la mencionada Shanda reparte los ingresos con los autores al 50%, y aun así obtuvo más de 10 millones de dólares de beneficios en el 2008, un 70% más que en el 2007.
Hay otros ejemplos. Tengxun es un portal generalista que incluye un canal de lectura. Sus cuotas son por libro individual o por suscripción mensual, y sus libros en papel se venden por encima de los 30 yuan mientras que en su versión online pueden leerse por 2 yuan. En el 2008 los beneficios del canal de lectura de Tengxun crecieron un 100%, y algunos de sus autores obtienen ingresos mensuales por encima de los 10.000 yuan.
Y mientras tanto, mientras en China desarrollan nuevos modelos editoriales y fórmulas de explotación comercial más propias de la era digital, aquí parece que aún colea el “que inventen ellos”. Nuestro mundo al revés, sin duda.
Información adicional:
Online Literature: The Next Goldmine for China’s Publishing Industry (China Publishing Today)
