Las grandes editoriales anuncian sus planes digitales ::

03/07/09. Leer el artículo original en El País.

Ya es oficial. Los grandes grupos, por fin, comienzan a moverse en el emergente sector del libro digital.

El País recoge la noticia de dos nuevas asociaciones. La primera, la forman Planeta, Santillana y Random House Mondadori. Sus planes: una alianza para forzar las negociaciones de los derechos digitales de los libros. Algunas agencias, según informa El País, ya están a punto de firmar.

Los grandes editores no quieren que sus libros de papel acaben en manos de los otros, y antes de dar el salto (¿Navidad?) deben asegurarse que disponen de la mercancía.

Un movimiento razonable por parte de las editoriales. No tanto por parte de las agencias, que deberían garantizar al autor conseguirle el mejor editor posible para cada una de sus ediciones (papel, ebook, audiolibro) y, cuando menos, estar en el mercado. Probablemente todo ello ya esté garantizado. Habrá que esperar a ver qué hacen de aquí a final de año.

Por otra parte, dicen que los libros no deben salir de las librerías tradicionales, aunque probablemente se vendan allí tantos libros digitales como canciones digitales; el sistema de cupones no es la solución. El ebook debe estar en todos los lugares donde pueda estar, partiendo de su espacio natural, la red, y serán las librerías las que deban acudir a estos espacios.

El otro gran grupo anunciado en el artículo es la plataforma 36-L, formada por el actual presidente de Spanair y ex vicepresidente económico del FC Barcelona, Ferran Soriano, junto al editor catalán Ernest Folch, de Grup Cultura 03, la editorial Vicens Vives y la cooperativa cultural Abacus, informan.

La nueva empresa pretende convertirse en una gran distribuidora de libros digitales tanto en castellano como catalán para España y Latinoamérica y para todos los operadores del mercado: librerías, grandes centros comerciales…

“Además tendrán tienda virtual propia” añade, y la cooperativa Abacus de por medio. Esperan colocar 5.000 ereaders con su marca.

Y frente al ruido, el razonamiento de la agencia Carmen Balcells, que ya movió hilos con Leer-e hace unos meses:

Si hay demanda sin oferta, llegará la piratería.

Veremos cómo va el asunto de los editores, y qué hace el otro nuevo grupo con los dos millones de euros iniciales invertidos.

En resumen, como dice Txetxu:

Parece que los elefantes se empiezan a mover y como lo hacen juntos o al mismo tiempo retumban en el espacio y el suelo las ‘ondas digitales’ que producen.


Comentarios [3]

1 Dubitador - 03/07/09 a las 15:10:55

Opino que está bien que se mueva el mundillo del libro, pero no da la sensacion de que tengan bien claro lo que significa el asunto digital.

Por mi parte sé muy bien lo que significa digitalizar un libro: son bastantes horas de trabajo, incluso si la digitalizacion se limita a producir un mero facsimil a partir de las imagenes de cada una de las paginas del libro.

Con una maquina digitalizadora mediante camara fotografica que captura imagenes del libro abierto en angulo recto y un programa que “aplana” y divide las imagenes, el mero facsimil puede obtenerse en menos de una hora. Lo verdaderamente lento y fastidioso es proceder a la comprobacion por lectura y maquetado final. Con todo, 100 euros por libro digitalizado es una cifra exhorbitante, muy propia de consultoras de esas que, como mucho, habran pagado al autentico currante en torno a los 20 euros; normalmente menos.

La idea está clarisima, desean lograr un margen por copia similar al que obtienen del libro en papel y eso es un sinsentido. Pero ellos sabrán, o deberian saber, que sobran muchos intermediarios y tambien sobran ganas de obtener demasiados beneficios a partir de un simple click.

Se dicen a si mismos: ¡Pero somos los propietarios de los derechos! Ciertamente, pero es una propiedad adquirida en otros terminos y para otro contexto.

Aplicar la misma mentalidad al contexto digital es una receta para el fracaso.

Propondría que se concienciasen a cerca de que las copias no son el valor. Los contenidos pueden ser valiosisimos, pero las copias no, las meras copias no.

Lo que puede aportar un intermediario es facilidad de acceso y exahustividad del catálogo: lo pongo facil y lo tengo todo.

El DRM es todo lo contrario de ponerlo facil porque implica pensar en la mentalidad de “tanto por copia” y hay que volver a repetir que las copias no son el valor, puesto que se hacen solas. Cuesta bastante la primera copia, aunque no mucho, mas que nada molestias, pero basta con hacerlo una sola vez y el resto de las veces implica un simple click.

En consecuencia hay que facilitar ese click y que ese click nos lo hagan a nosotros; no hay mas.

2 Juan Chulilla - 03/07/09 a las 19:09:33

He comentado el mismo artículo aquí:

http://tinta-e.blogspot.com/2009/07/confuso-articulo-de-el-pais-sobre.html

pero en términos menos suaves que los tuyos. En tu post explicas los dos nuevos movimientos con claridad, algo inalcanzable para el artículo de El País.

Por lo demás, no he podido evitar ver en este artículo desconocimiento, estulticia (vender códigos para ebooks en librerías???) y FUD a paletadas.

Dubitador: te olvidas de que o no necesitan digitalizar, porque la obra es reciente, o si digitalizan es para “re-catalogar” una obra descatalogada, y para volver a obtener beneficios de una ubre completamente seca.

Lo peor del caso es que lo que muestra el artículo de El País es una falta de adaptación clamorosa al nuevo medio: no van raudos a dibujar una nueva fuente de valor añadido por su parte, sino a atrincherarse para defender sus posiciones previas

3 Alberto Cano - 03/07/09 a las 19:24:35

Gracias Juan por aportar el enlace, también muy interesante.

Discrepo sin embargo, también con Dubitador, en lo que respecta a los costes de la digitalización.

Del mismo modo que editar un libro para imprenta no equivale meramente a volcar un Word en un programa de maquetación, editar un libro para su versión ebook tampoco equivale a una conversión automática.

El usuario que compre el libro, de papel o ebook, esperará unos mínimos de calidad, y eso conlleva un trabajo que (a pesar de lo que a priori pueda parecer) no es tan sencillo.

La contrapartida es que no hay costes añadidos por cada copia… salvo cuando apuestan por el drm, que sí los puede tener, por otros motivos.

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